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La cultura y tradición que encontramos en la mochila Wayúu, se halla la combinación de dos atractivos turísticos: la primera, el arte de la fabricación manual de indumentaria cuyas funciones y materiales se diversifican según la clasificación social y maestría (indicada por tamaño, colores, tipo de tejido, adquisición comercial ó por motivos personales) y la segunda, el atractivo de ser manufacturadas por un grupo de especial interés como lo es la tribu indígena Wayúu. Los Wayúu son un pueblo indígena que aún conserva celosamente sus tradiciones culturales, entre ellas, el oficio de la tejeduría, enseñado según el mito por la araña o Wale’ Kerü.

La lengua y el contacto con las artesanas, es lo que marcará el destino de la negociación y selección de productos, si tiene la suerte de encontrarse en la Guajira colombiana. Lo mejor será comprarles a las mujeres Wayúu y no en las tiendas, con ellas usted podrá apreciar como algunas llevan a sus niños amarrados en la espalda, mientras le narran la historia del artículo que llamó su atención, las propiedades del hilo y/o del punto, la estimación de su duración, la forma correcta de lavarlo y las convenciones generales para usarlo sin irrespeto a la cultura o falta de estilo occidental. Además, podrá ver como toda la negociación e instrucciones transcurren sin que ellas dejen de tejer algún nuevo producto.

El tejido para el pueblo wuayúu más que una práctica cultural y una herencia de sus ancestros, es una forma de concebir y expresar la vida tal como ellos la sienten y la desean. Según cuenta la historia, la araña o Wale’ Kerü fue quién le enseñó a tejer a la mujer Wayúu. Wale’ Kerü es una araña tejedora que cuando amanecía ya tenía hechas fajas y chinchorros, y hacía siempre sus dibujos antes de la primavera. Los Wayúu entonces le preguntaban cómo las había hecho, entonces la araña empezó a contarles. Cuentan que Wale’ Kerü enseñó primero a una sola mujer. Esa mujer luego contó que la araña les enseñaría a tejer si ellas le daban un burro o una cabra, y entonces allí los Wayúu le dieron sus prendas y collares. La historia también dice que Wale’ Kerü se enamoró de un Wayúu, se fugó con él y al él llevarla donde su familia la madre del wayuu le dijo: “Toma este material para que hagas fajas” y Wale’ Kerü se comió todo el algodón y luego de su boca empezó a salir el hilo ya torcido y preparado para tejer. Wale’ Kerü enseñaba a las muchachas que permanecían en el encierro, les pedía mucha atención, que no miraran para los lados, que no se distrajeran, pues ella no podía estar enseñando siempre.

Los Wayúu hilan el algodón silvestre, el magüey en mecha, el aipis y otras fibras naturales propias de la región. Tuercen cintas de cuerdo de chivo o de res para formar hilos, cuerdas y cordeles. Retuercen el algodón y la lana industrial para los tejidos finos, además de los hilos gastados que reutilizan en los tejidos “de segunda”. Ya sea “en pierna”, o con la ayuda del huso, los Wayúu tuercen y retuercen hilos en forma de “S” o en “Z”.
Sin embargo, las mochilas no son el único producto que realizan estas privilegiadas mujeres. Hacen correas, aretes, billeteras, guantes, gorros, manillas, recordatorios, juguetes, etc.
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Artesanías de Colombia
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